Dicen que algunos amores llegan de forma inesperada. El mío empezó con un sorbo calientito y dulce de café, hace mucho tiempo cuando era una niña y apenas entendía porqué los adultos tomaban tan frecuente esa bebida. Recuerdo en mi casa, la de mi abuela y tías que el aroma envolvía toda la cocina y hasta la sala, creando una atmósfera muy cálida. Desde ese momento, el café dejó de ser solo una bebida para convertirse en una constante en mi vida, en definitiva -El primer sorbo lo cambió todo.
Recuerdo que, no se trataba solo del sabor, sino de lo que implicaba tomar café junto a los adultos, era y es aun en día, un momento de compartir en familia. Quizás esto puede tornarse polémico (Btw, no es la idea del artículo), por el hecho de que hoy día a muchos niños no les dan café, y para mi fue diferente ¡Déjame tu experiencia en los comentarios!
El hábito de tomar café está tan arraigado en nuestra cultura, que me atrevo a escribir que parte de la idiosincrasia del venezolano es que a los niños desde edades tempranas nuestros familiares (abuelos, tios, personas mayores) que nos cuidan, cuando salen los primeros dientecitos tienden a darnos galletas Marias humedecidas en café, una delicia por cierto (si no lo has probado, hazlo; recomendación de inversión guiño guiño) y cabe destacar que hasta el día de hoy sigo comiendo eso 😋.
Al igual que la música, el café tiene sus notas, ritmos y géneros. Hoy quiero llevarte en un viaje a través de este mundo fascinante. La calma que trae sostener una taza caliente entre las manos es indescriptible, no es solo una bebida; es un ritual, una fuente de energía y, sobre todo, una pasión que quiero compartir contigo.
El Café y Yo: Una historia que vale la pena contar
Mi historia con el café como ya en unas líneas previas escribí, comenzó desde que era niña (Creo que tenía unos 4-5 años). Yo era muy hiperactiva y al mismo tiempo no comía ni dormía mucho 🤦🏻♀️ mis padres en vista de eso me llevaron a varios médicos (pediatra, nutricionista, neurólogo), me hacían exámenes y pues a pesar de todo estaba bien de salud.
Mi abuela (materna) con ideas de antaño hacía lo siguiente: sancochaba carne y el consomé lo servía en una tacita de barro de café y me decía -hija ven vamos a tomar café- yo confiada me lo tomaba pero le acotaba -aayy le falta azúcar- y ella respondía -ya yo le eche, tomatelo que esta sabroso y eso te va ayudar a crecer. Engañada y todo, con mucho entusiasmo yo me tomaba mi “café”😂. Pasaron los años, me enteré de la verdad y ahora es una anécdota divertida, además el problema de descanso y alimentación terminó.
En casa de mis abuelos paternos, siempre que íbamos los fines de semana y en ocasiones especiales como el día de las madres o padres, siempre después del almuerzo llegaba la hora del respectivo cafecito “para bajar la comida”. Además, recuerdo que con mi abuelo aprendí a tomar café con leche con cereal (Corn Flakes) o con galleta de soda triturada, muy rico la verdad.
El tiempo continuó y empecé a desarrollar mi gusto particular por el café, notaba las diferencias en cómo y con que preparaban el café en las diferentes casas de mi familia; es decir, en mi casa siempre se compraba café “Fama de América” muy bueno en los 90’s, mi mamá hasta el día de hoy cuela el café con la bolsa de tela; hacía guayoyito y el café con leche lo hacía con leche en polvo “La Campiña o Parmalat” (me encanta el café de mi mamá),
Por otro lado, en casa de mis abuelos (paternos) les gustaba el café marca “El Peñon” y lo preparaban usando una greca; primera diferencia. En cuanto al café con leche, lo hacían con leche líquida de larga duración. Nota importante, en la familia López nos gusta el café fuerte y el café con leche que sea marroncito oscuro (Love It).
Por último y no menos importante, en casa de Tati (mi tía-abuela materna), ella colaba el café igual que en mi casa y el café con leche lo preparaba con leche pasteurizada (uuff otro nivel), bastante cercano a un café de panadería.
Cabe destacar, que todas las características anteriores las note teniendo entre 8-10 años, de ahí en adelante supe y defini mi gusto. El café negro me gusta fuerte (tipo americno) y el café con leche debe ser marrón. Descubrí y probé el moccacino (café con chocolate) lo cual fue un viaje de ida.
Más adelante les comentare sobre la carta internacional del café y la venezolana que es bastante peculiar.
En la universidad, el café se convirtió en mi mejor amigo, como olvidar esas épocas de exámenes interminables y noches en vela. Sin duda, en esos años el consumo incrementó. Generalmente, al levantarme (4 am) tomaba café negro, con el desayuno (5 am) cafe con leche, a media mañana en la universidad otro negrito y bueno en la tarde a eso de las 3 pm otro para aguantar las ultimas clases y no quedarme dormida en el salon 😅 y en la cena claro que otro marrón.
Disclaimer: Leemos pero no juzgamos. Un par de veces, durante los exámenes, experimenté y probé por recomendaciones de unos amigos tomar café con “Coca Cola” y café con ron, obviamente no las 2 bebidas juntas cada una en una oportunidad distinta. Con eso buscábamos de mantenernos despiertos estudiando toda la noche anterior al parcial y darle corrido, ir a presentar y después tener la precaución de regresar a casa a dormir, ya que donde caias, ahÍ quedarias rendido jajaja, no se si fue subjetivo pero sí pasó y fue real.
En este punto, es importante hacerle mención honorífica al café que comprabamos en la cantina de la universidad, fueron en mi caso 6 años tomando café quemao’ y recalentao, gracias Sra. Rosa, esa cosecha fue de las mejores ya que una muy buena camada de Ingenieros salieron graduados con su café.
¿Alguna vez has pagado un café con caramelos?
No se si en otros países pase esto, pero en Venezuela por allá en 2012-2013 los comerciantes se quisieron pasar de vivos, y al momento de ir a comprar cualquier cosa muchas veces el vuelto (cambio) en vez de ser dinero que es lo normal, eran caramelos, esto pasaba mucho en establecimientos pequeños. El local de la Sra. Rosa no estuvo exento de esto; como les mencione, ya era costumbre comprar café a media mañana y en la tarde, entonces ya el grupito de los coffeamigos (donde estaba mi hermana, Mafer) estaba organizado y sabíamos cuando le tocaba a cada quien comprar la respectiva ronda.
Una semana cualquiera, nos disponemos a comprar los cafés y empezaron a darnos el vuelto con caramelos, bueh, la verdad a ninguno nos gustó eso. Pasaron los días y ya el jueves Mafer (@soymaferlopezp) estaba molesta, en silencio en esos días se dedicó a guardar los caramelos de todos, y nos dice a una amiga y a mi, vamos a comprar el café, pero notamos que lleva el bolso 🤷 hace el pedido y nos despachan, al momento de pagar abrió el bolso y vació todos los caramelos en el mesón, mi amiga y yo sorprendidas, quedamos locas jajaja, la Sra. Rosa no entendía y le dice -¿Qué es esto? a lo que Mafer respondió: el pago de los cafés, toda la semana nos han dado vuelto así, entonces saque la cuenta y con esto los pago todos, por supuesto, la Sra se molestó pero no le quedó de otra más que aceptar, hasta ese día se vieron los cambios con caramelos. Lección aprendida y nivel superado.
Luego, en lo laboral, estuve trabajando unos meses en la oficina de la naviera donde posteriormente iba hacer las pasantías navegando (en un buque petrolero) y teniamos una cafetera electrica siempre lista con café negrito y la máquinas de café instantáneo (para cápsulas) para reuniones especiales de los jefes, aunque debo decir, que probe un par de esas cápsulas.
Durante las pasantías y luego en los contratos que hice como oficial, siempre a bordo, en el puente de mando y en los comedores había cafetera eléctrica, el detalle con esto, es que muchas veces se nos olvidaba desconectarla y podía pasar varios días encendida, por lo cual la resistencia se quemaba y aunque los electricistas intentaban hacer milagros, en varias oportunidades pasaban a mejor vida, entonces la solución era utilizar la tetera, se calentaba el agua y se colaba el café en la cafetera, eso sí, se debía tomar la bebida al instante y tratar de hacer los justo para prevenir que quedará, ya que sabíamos que nadie tomaría café frío.
En mi rutina a bordo, siempre en la guardia de la mañana (4-8 am) apenas llegaba, lo primero que hacía era preparar el café mientras recibía las novedades. Me encantaba y disfrutaba mucho esa primera taza mientras iba navegando, sin perder de vista el horizonte y escuchando buena música, tengo un mix de Kygo que escucho frecuentemente; o, cuando tenía guardia en el cuarto de control, con esa primera taza analizaba y entraba en contexto en la operación que estábamos realizando (carga/descarga).
Actualmente, trabajo haciendo ecommerce desde casa, y la taza no falta en el setup, en esta ocasión, contraria a la de la universidad, ha disminuido el consumo de café, solo estoy tomando el guayoyito de la mañana y 2 marrones, uno en el desayuno y el otro en la cena.
En cuanto a esos mitos y leyendas de camino de los más comunes y conocidos, debo confesar que tomar café de noche no afecta mi sueño, por el contrario siento que me relaja; y no me duele la cabeza por falta de cafeína, soy una persona que casi no padece de esos males. Nota: Es mi caso y experiencia, lo más probable es que no aplique igual para todos.
Los Cafés que conquistan mi paladar
A lo largo de los años, como han podido notar he tenido la oportunidad de probar diferentes tipos de café, y cada uno tiene su magia. El cortado (el marroncito) es mi elección matutina, con su fuerte textura y su equilibrio perfecto entre espresso y un toque de leche. Cuando necesito un impulso rápido, un espresso bien cargado es mi mejor aliado; y en todo momento que me provoca, el mocaccino siempre es bienvenido. Cada preparación tiene su momento y su razón de ser en mi vida, tanto como las canciones que elijo según mi estado de ánimo.
A lo largo de estos +30, puedo compartir con ustedes que he probado café de los siguientes países: Colombia, Venezuela, Turquía (mi top 3 en ese orden), República Dominicana, Curazao, Aruba, Bonaire, Mauritius, Singapur, China y Corea del Sur.
Desde 2022 he asistido a varias ferias de café que han realizado aquí en Caracas, todas han sido muy buenas, realmente es un día donde aprecias la cultura del café, aprendes y se amplía la visión del proceso que implica trabajar una semilla hasta el momento en que bebes un sorbo de tu taza. Poder conocer nuevas marcas y probar el producto, escuchar ponencias de expertos, hacer networking y conectar con otros amantes del café. En 2023, en la feria EICEV tome café de todas las marcas que estuvieron presente (28 vasitos), ha sido el día que más he tomado café en mi vida.
Si en tu ciudad o país realizan ferias o eventos como estos, no lo pienses y asiste, de verdad la pasaras muy bien, recomiendo no saltarse esa experiencia.
El ritual del café
Para mí, preparar café es más que un simple acto; es un ritual que me conecta conmigo misma. Cada mañana, el sonido al encender la cocina y colocar la olla con agua a calentar, es como una sinfonía que anuncia el comienzo de un nuevo día. Ver cómo el agua caliente se mezcla con el café y libera ese aroma intenso es un momento de mindfulness que me llena de calma, tomar la taza con ambas manos, sentir el calor y acercarla a mi pecho es un acto de darle amor a la bebida que tanto me gusta. Incluso en las cafeterías o panaderías, el simple hecho de observar a los baristas trabajar es un espectáculo que nunca deja de fascinarme, cada movimiento cuidadosamente ejecutado para lograr la mejor extracción del néctar de la vida.
El arte del barismo
Hace 4 años (2021) hice un curso de barismo y arte latte, muy chévere, cargado de información, realmente a nivel teórico siento que profundice bastante, dato: la calidad del agua afecta directamente el sabor del café, siento que esta info es importante y yo la tenia infravalorada, siempre le di el 100% de responsabilidad al café como tal. En la parte práctica, debo admitir que me falta mucha mucha práctica 🤭 la manipulación de la máquina de espresso no es compleja, la parte con mayor dificultad es la de realizar arte en las tazas, realmente hacer un punto puede costar bastante (me pasó), de ahí imaginen la práctica que lleva para obtener el hermoso cisne o la flor de 4 hojas.
Las cartas de café
Entre Tazas y Pensamientos: Mi conexión con el café
El café es mucho más que una bebida para mí. Es un ritual que me conecta con el presente, una fuente de energía que me impulsa a crear y un recordatorio de que las pequeñas cosas pueden traer grandes alegrías. Cada taza es una historia, un momento, una experiencia. Y aunque mi viaje como coffelover sigue evolucionando, una cosa es segura: el café siempre será mi fiel compañero. 😊☕🎶