Había una vez una niñita colombiana llamada Alana, pero todos le decían Alanita o Alana de Dios. Ella era muy soñadora y le encantaba jugar. Su hobbie favorito es comerse una Nucita mientras lee su libro favorito, llamado “Vuela hacia las estrellas”; todas las noches se leía una o dos páginas, porque apenitas estaba aprendiendo a leer (el libro tenía 300 páginas, por no decir más). Una noche, Alanita estaba leyendo su libro, pero esta vez no tenía Nucita, así que le tocó tomarse un juguito Hit junto con un sándwich de jamón y queso. El libro todavía no era taaaaan interesante que digamos, pero a ella le seguía encantando. Mientras lo leía, empezó a notar que el libro se estaba volviendo más interesante, pues ya la protagonista, llamada Amalia, emprendió vuelo hacia la luna con el cohete que ella y su papá habían construido juntos. Alanis se emocionó tanto de que el libro se estuviera poniendo tan chevere, que leyó más hojas de lo normal: 10 hojas fue la cantidad. Como ella leía muy lento, termino ese día bien, pero bien tarde, cómo a las 2:00 am. Por obvias razones, Alana terminó muy cansada, tanto que no podía mantener los ojos bien abiertos, y se durmió al instante…

Era un día de calor, cómo todos los días en la costa. Alana se comió su desayuno favorito: tajaditas con huevito y una Pony Malta. Cuando acabó de comer su sabrosa comida, Alana fue a la sala para estar con sus papás. Ellos le dijeron que tenían una sorpresa para ella, pero que tenía que esperar a la noche para poder verla. Ella estaba muy ansiosa por culpa de esa dicha sorpresa, pues ya quería saber que se supone que era, pero ajá, tocó esperar.

En Barranquilla ese día hacía un calor que te derretía, pero sus papás llevaron a Alana a Buenavista, pa' coger fresquito y comerse un heladito de ron con pasas bien frío y sabroso. Al llegar del centro comercial a su casa, ya se estaba haciendo de noche, así que Alana les preguntó a sus papás si ya podía ver la sorpresa, pero estos le dijeron que tenía que ser muy tarde, cuando todos los vecinos estaban dormidos. Ella esperó con ansias, “¡Mucha pela' acelerada!” Pensaba, pero es que ella ya quería saber que estaban tramando…

En ese momento, sus papás la llamaron, y Alana, emocionada, fue corriendo para allá.

-¿Ya me darán mi sorpresa?- preguntó

-Tranquila, mija, primero tienes que respondernos esto.

-¿Qué cosa, ma?

-¿Qué es lo que más te gusta de Colombia?

-Puesss…

Alana nunca se esperó esa pregunta, así que le tocó pensar que era lo que más le gustaba de su país.

-¿Ajá, Alana? ¿No sabes que te gusta de Colombia?

-Si, si, pero ya va, estoy pensando… ah, ya: me encanta su gastronomía, más que todo la de aquí, de la costa; También me llena de orgullo saber que somos el segundo país más biodiverso del mundo, y el que más especies de aves tiene. Además, ¡sus paisajes y playas son la cosa más bella del universo!

-Ay, mija, que lindo que pienses eso- le dijo su mamá- Pero, ¿no quisieras explorar más el universo? Así sabrás si de verdad los paisajes colombianos son lo más bello de este.

-¿Usted de que me habla, ma?

-Mira- le contestó su papá- Vamos al grano. Ven, vamos al patio.

Alana no entendía nada, ¡ella creía que le iban a dar un juguete! Pero bueno, se fue al patio a ver qué se supone que era la tan dichasa sorpresa.

Cuando llegó, no podía creer lo que veían sus ojos, en serio, era un bulto gigante cubierto con una sábana blanca.

-Ya va, mija, deja que quitemos la sábana.- le dijeron sus papás.

-Bueno.

Fueron hacia el bulto ese y le quitaron la sábana. Ahora si no podía creer lo que veían sus ojos: un cohete tamaño real, color aguamarina (el favorito de Alana) y rosado pastel; era idéntico al que ella siempre dibujaba.

-¡Dios mío! ¡No lo puedo creer! ¡Me encanta! ¿Funciona de verdad?

-Si, Alanis, ¡podremos viajar al espacio!

-¡NO PUEDE SER, MI SUEÑO SE HARÁ REALIDAD! Pero… ¿no tenemos que tener un traje y equipo especiales? Si no, ¿cómo respiraremos?

-Tranquila, mija, lo tenemos todo planeado- le contestó su papá- Llevamos años planeando esto. Logramos descubrir un nuevo planeta que, según nuestros cálculos, tiene el mismo oxígeno que respiramos nosotros.

-¡Guau! Pero, ¿y si no lo tiene?

-Lo descubriríamos de inmediato- contestó la mamá-. Así que nos devolveríamos. Tranquila, todo está bien planeado, Alana.

-¡Yeiii! Y… ¿Cuándo viajaremos?

-Está noche, así que súbete, mija, ¡que ya empecemos todo!

Alana ni siquiera pronunció palabra, pues fue corriendo hacia el cohete de sus sueños y se encaramó en el. A los 2 minutos, sus papás se montaron también en el cohete, y… ¡nos fuimos!

Alana sintió que iba a 1000k por hora. Esa era una velocidad impresionante. Al poco tiempo de despegar, alcanzó a ver a toda Colombia, y logró distinguir los mares, ríos y océanos que la forman; como estaban en épocas navideñas, logró ver también al árbol de navidad gigante de Barranquilla, que tenía al lado a lo que ahora parecía un punto naranjita, pero en realidad es la Ventana al Mundo. Recordó lo mucho que adoraba a su país, pero aún así quería ver cosas nuevas, algo que no fuera de ese mundo.

-Ma, ¿Cuándo crees que llegaremos al planeta ese? Es que estoy muy emocionada jejeje.

-No estoy segura Alana, pero creo que como en 72 horas. Oh mar, cómo en 3 días.

-¡¿3 días?! ¡Dios mío! ¡Eso es muchisísimo tiempo, ma!

-Ten en cuenta que el planeta al que vamos está extremadamente lejos. No sabría decirte cuánto, pero está mucho más lejos que el sol. Nosotros tenemos suerte de que nuestro cohete tenga una velocidad igual a la de la luz, porque si no, tardaríamos hasta meses, incluso años.

-Bueno, sabiendo eso, 3 días no son na'.

Pasó un día, y ya la emoción empezó a aumentar. Pasaron 2, y Alana ya se había acostumbrado a usar pañales para hacer sus necesidades y comer fruta disecada. Finalmente, llegó el tercer día, y Alana estuvo a punto de estallar de felicidad cuando vio que se acercaban a algo, que poco a poco iba agrandándose y viéndose más claramente…

-¡GUAU! ¡PERO SI ESTÁ BELLÍSIMO! ¡ME ENCANTAAA!

El planeta era color lila, con tenues manchas de su color favorito, aguamarina, y unos cuantos toques de dorado y negro. Al principio, parecía a alguna piedra preciosa, ya que el dorado le daba brillo, pero después si se notó que era un planeta.

Aterrizamos. En el momento en que salió del cohete, Alana pudo observar las estructuras (muy parecidas a edificios), solamente que muy onduladas, y las ventanas estaban en forma de manchas. También vio al letrero gigante que había en el lugar en que aterrizaron, aparentemente llamado “Cosmic Light Purple Shiny”

(Nombre extrañamente muy largo), pero tal vez así eran los nombres de ese lugar.

Alana fue corriendo hacia las curiosas estructuras parecidas a edificios, y sus padres la siguieron. Cuando llegaron hacia ese lugar, descubrieron a toda una civilización nueva en ese lugar. Las criaturas que habitaban el planeta, eran también de un color lila, pero algunas (muy pocas en realidad) eran negras, doradas o aguamarinas; estas también eran curvas, con un ojo en cada una de sus cabecitas, parecidas a gusanitos (normalmente son 3 cabecitas, pero algunos tienen 2 y otros 4); y sus bocas eran circulares, y se abrían como si fueran una puerta automática de un centro comercial. Los extraños seres se les acercaron, lo cual los asustó, pero al parecer eran amigables.

-Blupip Caglous phoec Luz Cósmica Púrpura Brillante. Hoblis. Mlas fusi Numimo, u evvs mux mikksos.

-¿Qué? ¿Pa, que están diciendo?

-No tengo ni la idea más remota. Ellos tienen su propio idioma, claro, pero no se parece a ninguno que haya escuchado antes.

Al parecer, esos cositos si los entendían a ellos, y el que les habló se le acercó a Alana, y… le lamió un brazo.

-¡Iu! ¡Ma, ese cosito me lamió! ¡Que ascooo!

Pero, antes de que la mamá le contestara, el cosito (y todos los demás) dijeron:

-Hola viajeros, bienvenidos a Cosmic Light Purple Shiny. Mi nombre es Numino, y ellos son mis amigos. Soy el líder de esta colonia, así que puedo darles un tour del lugar.

-Bueno- dijo el papá-, al parecer, lamer a las personas es su manera de aprender idiomas distintos. Eso es muy interesante…

-Pa, yo si quiero dar el tour, porfaaa.

-Bueno.

-¡¡Síiiiiii!!

Y así fue. Siguieron a Numino hacia el edificio más alto del lugar, con un cartel que decía “Mmuu”

-Es el edificio en donde vive el líder- explicó Numino-. Lo han habitado cientos de Scrabbles antes que yo. Este planeta es muy antiguo.

-¿Scrabbles?- pregunta Alana- ¿Ese es el nombre de su especie?

-Efectivamente.

Entraron al hogar de Numino, y descubrieron que esos seres tenían un sentido de decoración y elegancia muy refinado. Al parecer, las paredes estaban hechas de diamantes y amatistas; los muebles eran hechos con algo que, según Numino, eran “cabellos de Ogden”; y, arriba, se alcanzaba a distinguir lo que parecía el cuarto de Numino, el cual se veía también muy elegante.

-Lamento informarles que no pueden estar tanto tiempo aquí. Ya vieron el lugar por fuera, pero solo eso tienen permitido. Ahora, si no les importa, iremos a la Phyes Moriw, o dicho en su idioma, la Gran Central.- dijo Numino.

Fueron hacia el lugar, y Numino les presentó a sus amigos Gurema, Marrok y Fekowi. Gurema era dorada, y les explicaron a todos que los Scrabbles dorados eran los más exclusivos, y siempre eran los importantes, así que ella era la segunda líder, a parte de Numino; Marrok era un Scrabble negro, muy dijo que los de su especie negros son también muy raros, y normalmente los más inteligentes; Fekowi era aguamarina, y dijo que los suyos siempre eran los más hermosos.

-Lamentamos profundamente lo que les vamos a decir, humanos- dijo Numino-, pero lastimosamente vino el día en que Cosmic Light Purple Shiny será destruido. Hace 20 años, iniciamos una guerra con nuestro planeta vecino, Cosmic Red Opaque, porque nuestro líder y el de ellos tuvieron una discusión. La guerra acabó fatal para los nuestros, porque dijimos que el planeta que ganara, destruiría al oponente. Como ya se imaginarán, perdimos, y Mowake, su líder, decidió que tomarían 20 años para hacerlo, ya que tenían que prepararse. Hoy se cumple el plazo, y Moweka es muy puntual siempre, así que no lo aplazará. Por eso fue que nos encontraron a todos los Scrabbles fuera de casa. Tristemente tendrán que irse, pues esto es con nosotros, no con nuestros maravillosos invitados.

-¿QUÉ? ¿CÓMO DEJARÁN QUE DESTRUYAN SU HOGAR?- preguntó alteradisima Alana.

-No tenemos más opciones. Las reglas son absolutas, no se pueden cambiar, de lo contrario, Mowake podría destruir la galaxia entera- respondió Numino-. Tendremos que ayudarte a instalarse en el adorable cohete que trajeron.

Y así, los metieron en el cohete, para después despedirlos con un:

-Hasta nunca, amigos nuevos. Esperamos verlos en el más allá.

Despegaron. Pero algo estaba pasando… algo hacía que el cohete fuera mucho más rápido, así que llegaron a la tierra en una hora, en vez de 3 días…

-Buenos días Alanita- la saludó su mamá-. Te trajimos una arepita de huevo para que comas.

-Pero, ¿Qué? ¿Y qué pasó con Numino? ¿Ellos estarán bien?- preguntó Alana.

-¿Quién es Numino? Creo que tuviste un sueño muy largo, mija. Pero después nos lo contarás, ahora necesitamos que comas, Sebas vendrá hoy y te tienes que alistar.

Y dicho esto, sus papás salieron del cuarto.

¿Con que todo era un sueño, no? Bueno, puede que sí, pero para Alana, su aventura en las estrellas fue algo muy real, y en el fondo ella sabía que Numino y sus amigos la estaban esperando en el más allá.

PD: para mi primita Alana, que siempre me saca una sonrisa. Te quiero, locaria.