Para entender el pensamiento de la gente chilena trabajadora consciente, la cual detesta con justa razón a la clase política, definida con nombre y apellido por Gabriel Salazar como el gran problema de Chile, y el saqueo de robar de manera libre todos los recursos naturales en subastas, con el propósito de quién hace más lobby para aumentar arcas de dinero que son imposibles de gastar en una vida promedio y luego celebrar en algún evento repugnante y sacar fotos para la sección Vida Social de El Mercurio, medio que miente desde el siglo pasado y por alguna razón todavía hay «periodistas» que no ven el problema ético de venderse para desvirtuar la realidad del ciudadano despojado de los derechos humanos básicos, como salud, educación y vivienda, para luego discutir entre ellos quién tiene el departamento o el auto más caro, sólo basta caminar desde el Metro Escuela Militar, lugar físico donde «forman» grupos de máquinas psíquicamente destrozadas para disparar sin dudar al vecino, como bien lo definió Hannah Arendt con el concepto de la Banalidad del Mal, hasta Plaza Italia, y leer los mensajes literarios impresos en las paredes.